Ahí estaba él, como siempre que se le da la gana, abriendo la reja de mi cyber valiéndole madre que ya había cerrado… siempre llega así, con un libro bajo el brazo, un pomo bien generoso en una mano y una sonrisa que nomas no puedes decirle que no. Dios.
¿Cómo es Dios?, físicamente me refiero, apuesto que esa pregunta ronda en sus mentes… pues verán Dios es como yo quiero que sea… sip, podría llegar como una briza repentina, tal vez una extraña llovizna, un imponente trueno, un remolino de fuego o una zarza ardiente, etc… pero no, es como yo quiero que sea… si lo piensan bien no puede ser de otra forma. Es ligeramente más bajito que yo, robusto, blanco, de tupida barba blanca pero bien recortada y abundante cabellera pulcramente peinada, todo canoso como corresponden a si edad… ¡y vaya que es viejo el señor!… es como la imagen que me quede de Santa Claus cuando era niño, tal vez porque en mi subconsciente esa imagen representa la bondad sin consideraciones, viste de Jeans y camisa a cuadros con chaleco de pescador, de esos de muchas bolsas, excepto cuando trae Whisky, entonces viene con un flamante traje de corte Ingles pero sin saco… nunca falla el chaleco. Dios puede aparecerse en la forma que quiera según sus intenciones, la mayoría de ellas escapan a nuestra visión y percepción… él se aparece así ante mí porque es gentil con mis caprichos. Al final me cae bien.
El detalle más interesante de él son sus gafas, redondas muy parecidas a las de John Lenon pero singulares, los cristales parecen ahumados a veces, cambian de color según su estado de ánimo y siempre son reflejantes como espejos… hay una razón… para poderlo mirar a los ojos primero hay mirar nuestros propios ojos, para poder leer sus pensamientos en su mirada primero debemos aprender a distinguir y mirar sobre nuestros propios pensamientos, hay que aprender a ver por encima de nuestro propio reflejo para poder distinguir lo que realmente hay detrás de esas gafas, y ahí están sus ojos… no son azules como esperaba, son marrones como los míos… y son tan inocentemente ingenuos que nada ocultan, si, Dios es transparente cuando logras verlo a los ojos… por eso usa esos lentes.
Esa ocasión trajo Tequila, omitiré la marca, curiosamente… o lógicamente… sus gustos son iguales a los míos, hasta en el último capricho… obvio, su manifestación es una réplica de lo que conoce de mi. Sirve los tragos en un par de caballitos que se saca de la manga… siempre me hace eso… ¿de la manga de un chaleco?... tiene sentido del humor el “Patrón”, no cabe duda… y pasamos un ameno rato charlando de tonterías.
¿De qué se puede hablar con Dios? … ¡De lo que quieras! … cualquier cosa que despierte tu inquietud es tema de conversación arto basto e interesante.
Cierta ocasión me gano la risa al recordar una borrachera más mundana con entes terrenales… ¿Si pudieras hablar con Dios, que le preguntarías?
La primera pregunta fue idiota: ¿Existe el más allá?... No wey, Dios viene del “mas aca”… su sola presencia frente a ti ya es testimonio de que el universo es más grande y misterioso de lo que jamás imaginamos.
Pero la segunda pregunta fue más interesante: ¿Estamos solos en el universo?... o sea ¿existe vida extraterrestre?... Buena pregunta considero yo… Así que a quemarropa tal cual se la solté.
Por supuesto Dios se cago de la risa.
- Tu estuviste ahí, en el momento de la creación ¿Qué piensas? – (Si, a Dios le encanta la retorica).
- No es mi opinión lo que importa… es la tuya, dime, la neta, ¿Estamos solos en el universo?. (Dios nunca responde de forma directa… ¡me harta!.. pero siempre es contundente.)
Tomó el libro que llevaba bajo el brazo y me lo arrojo sobre la mesa, si, con ese garbo y arrogancia que seguro copió de mis modales. (Reitero, Dios nos hizo a su imagen y semejanza, pero se me presente a mi imagen y semejanza… (es Dios, puede hacer lo que le plazca)
El libro se abrió en el lugar más imposible de ser dado su volumen y peso, y para sorpresa mía esta vez era la Biblia… ese libro que él siempre lleva bajo el brazo a veces es más un símbolo para recordarnos del poder de la escritura, que todo ya está escrito y que a pesar de eso Dios aún continua leyendo por que el futuro siempre será una hoja en blanco… ese libro siempre es el libro que necesitamos consultar, a veces es una novela, el Talmud, “La historia del tiempo”, etc… pero hoy por primera vez es la Biblia… y las paginas en que se abrió fue en el principio… el Génesis.
“La creación
1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
1:4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
1:5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día….” Etc.
- ¿Lo ves?... aquí se describe como fueron creados el cielo y la tierra, particularmente el énfasis es en cómo se creó la tierra, si viene lo de la división de las aguas y la creación de las plantas y los animales y todo cuanto existe en la tierra… pero solo habla de la tierra. El Génesis relata cómo fue creado tu mundo, no más… pero primero fue creado el cielo y gran parte de lo que en él existe, ¿de dónde crees que saque la luz si todavía no creaba al sol y la luna? cuando le llego su turno a la tierra yo ya tenía largo rato trabajando… largo rato… tu me conoces, nunca he sido ocioso.
Se termino su tequila y se fue, como casi siempre que “chupamos” entre semana… y es que aun que en mi cyber el tiempo-espacio se tuerce por un capricho mío y todos los días después de las 5:00 p.m. son viernes… todos los viernes terminan a las media noche… caprichos de Dios para enseñarme humildad… son feos los viernes que amanecen en martes.

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